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Ácido fólico: por qué y cuándo tomarlo

Última actualización: 8 de junio de 2026

El ácido fólico es probablemente el suplemento más recomendado al buscar o iniciar un embarazo, y no es casualidad. Es la forma sintética del folato (vitamina B9) y cumple un papel clave en las primeras semanas, cuando se forma el sistema nervioso del bebé. Tomarlo en el momento adecuado es una de las cosas más simples y efectivas que podés hacer por tu salud y la de tu futuro hijo.

Para qué sirve

El ácido fólico ayuda a prevenir los defectos del tubo neural, como la espina bífida y la anencefalia. El tubo neural es la estructura a partir de la cual se desarrollan el cerebro y la médula espinal, y se cierra muy temprano, durante las primeras semanas de gestación, muchas veces antes de que sepas que estás embarazada. Por eso el "cuándo" es tan importante.

Cuándo empezar a tomarlo

Justamente porque el tubo neural se forma tan al principio, lo ideal es comenzar la suplementación antes de la concepción: en general se sugiere arrancar al menos uno a tres meses antes de buscar el embarazo y continuar durante el primer trimestre. Si estás en etapa de búsqueda, sumalo a tu rutina junto con el seguimiento de tus días fértiles.

Si el embarazo te tomó por sorpresa y todavía no lo tomabas, no entres en pánico: empezá ni bien lo confirmes y conversalo con tu médico. Muchas personas inician la suplementación recién al confirmar el embarazo y todo evoluciona bien.

Qué dosis se suele recomendar

De forma general, en personas sin factores de riesgo particulares, suele recomendarse una dosis cercana a los 0,4 mg por día (400 microgramos). En algunas situaciones específicas, el profesional puede indicar dosis mayores. Estas cifras son orientativas: la dosis exacta y el producto adecuado para tu caso te los tiene que indicar tu médico, así que consultá con tu obstetra antes de empezar.

El ácido fólico en la alimentación

El suplemento no reemplaza una buena alimentación, sino que la complementa, porque a través de la comida suele ser difícil cubrir toda la cantidad necesaria. De todos modos, conviene incluir alimentos ricos en folatos:

  • Vegetales de hoja verde (espinaca, acelga, lechuga).
  • Legumbres como lentejas, garbanzos y porotos.
  • Cítricos y otras frutas.
  • Cereales y harinas fortificados.

Para armar un plan equilibrado, mirá la guía de alimentación en el embarazo. Y para entender por qué esos primeros meses son tan importantes, te puede interesar repasar el primer trimestre.

En resumen: el ácido fólico es un aliado sencillo y muy valioso, sobre todo cuando se empieza temprano. Hablalo con tu profesional de confianza para definir desde cuándo y en qué dosis tomarlo según tu situación.

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